Programa de Bachillerato recibió a sus estudiantes de ingreso especial 2025 con encuentro de bienvenida

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Con juegos, conversaciones y reflexiones compartidas, el equipo del Programa de Bachillerato dio la bienvenida a las y los estudiantes de ingresos especiales 2025. La actividad fue un primer paso para crear comunidad, reconocer las distintas trayectorias y ofrecer apoyo en los desafíos del primer año universitario.

La diversidad ha sido, desde siempre, un motor fundamental de la evolución. En Biología, la variabilidad genética dentro de una especie es lo que permite la adaptación a entornos cambiantes y, por ende, lo que asegura su supervivencia en el tiempo. De manera similar en la historia de la humanidad, la capacidad de aprender de distintas perspectivas y experiencias ha sido crucial para el desarrollo de sociedades más cohesionadas, resilientes e innovadoras.

En el ámbito educativo, esta misma diversidad —la que se ve en las salas de clases, en las bibliotecas, en los patios, en los casinos, en las oficinas, entre otros espacios— no solo enriquece el aprendizaje. También es una invitación implícita a construir ambientes y entornos más amables e inclusivos, que permitan responder a nuestras necesidades personales, sin que se pierda de vista el bienestar colectivo. No se trata solo de una cuestión de tolerancia, sino de desarrollarnos de manera conjunta. ¿Cuesta? Sí. ¿Es difícil? También, pero hay que intentarlo. Y para lograrlo, hay que dar el primer paso: mirarse, conocerse y compartir.

Con ese objetivo en mente, se realizó el 19 de marzo en el Programa de Bachillerato la bienvenida a las y los estudiantes de ingresos especiales 2025, que organiza el equipo de acompañamiento a estudiantes priorizados, integrado por Irina López, Julio Mella y el equipo de la Unidad de Orientación, Consejería y Apoyo Académico (OCA). El encuentro contó con la participación del Director del Programa, Dr. Jorge Babul, integrantes del equipo de tutores y representantes del Centro de Estudiantes de Bachillerato, además de Bienestar Estudiantil, que se integra por primera vez a la actividad.

“La Universidad de Chile es un lugar macanudo para estudiar y se puede decir que tiene como ventaja incomparable, su gran diversidad. Pese a que algunos creen que no, el ambiente en el que uno estudia y las personas con las que uno se rodea para aprender son muy importantes e inciden en cómo seremos como profesionales”, dijo el Dr. Babul en sus palabras de bienvenida. “Este Programa existe por y para ustedes, entonces, si tienen algún problema se tienen que acercar a nosotros sin miedo, por eso es importante que nos conozcan”, afirmó.

Para Irina López, de la Unidad de Investigación en Educación (UNIEB) y quien lidera las actividades del equipo de acompañamiento, este punto es crucial. “Son varias cosas: lo primero es que se conozcan entre ellos, que tengan la información que necesitan, pero, sobre todo, que sepan quiénes somos, que tengan en su mente nuestras caras. Esto es importante porque nosotros sabemos cuáles son las condiciones académicas con las que ingresan y también sabemos cómo es el Programa. Y si bien al comienzo del año es posible que no les haga sentido todo lo que les decimos, al menos saben a quién consultar o pedir ayuda”, explica.

Durante la actividad, las y los estudiantes se presentaron, compartieron de qué región provenían y cuál era su comida favorita. Luego, participaron en una dinámica grupal más íntima que concluyó con una plenaria. “En los círculos hablamos acerca de los colegios, liceos o centros de formación técnica en los que cursaron la enseñanza media, con la idea de ir develando la gran variedad de experiencias que hay entre ellos, pese a que todos sean del mismo grupo de estudiantes priorizados”, cuenta Victoria Vargas, psicóloga de la OCA. “Estamos hablando de estudiantes que ingresaron vía Beca de Excelencia Académica (BEA), por el Sistema de Ingreso Prioritario de Equidad Educativa (SIPEE), por el Programa de Acompañamiento y Acceso Efectivo a la Educación Superior (PACE) o los cupos para Estudiantes de Pueblos Indígenas o en situación de discapacidad. Tienen características bien distintas y, en la medida en que podemos conocerlas, podemos también ofrecerles ayudas más adecuadas”, detalla.  

Algunas de esas ayudas son las nivelaciones de Matemática y Química, las sesiones del equipo de tutorías -donde los estudiantes trabajan de manera grupal sobre hábitos y métodos de estudio, además de revisar técnicas específicas para estudiar Economía o Biología, entre otras asignaturas-, u orientarlos en el que caso de que requieran apoyo académico, psicológico o vocacional.

“Después de la primera prueba o, más bien, después de la primera nota roja, quizás alguno de quienes participó en este encuentro piense: ‘tengo que hablar con alguien que sepa de qué se trata esto de estar en Bachillerato’”, comenta Irina. “Pasan muchas cosas durante el primer año, y puede ser bien complicado para los estudiantes, no solo por la carga académica, sino porque muchos llegan con una idea fija sobre lo que quieren estudiar. Por ejemplo, en la misma reunión, varios se dieron cuenta de que muchos querían estudiar Medicina, y ahí comienza el proceso de entender que quizás es necesario pensar en un plan B o pensar en otras carreras como alternativa”, agrega.

“Hay muchas diferencias en la preparación con que los estudiantes ingresan al Programa. Los porcentajes de contenidos mínimos revisados en los distintos tipos de establecimientos de enseñanza media son muy disímiles. Además, hay bastantes estudiantes que son los primeros universitarios de sus familias. Por eso, la idea es aportar a que esas brechas no sean tan amplias y que puedan contar con herramientas que mejoren su experiencia universitaria”, complementa Victoria.

Estas instancias no solo permiten acompañar el ingreso de quienes inician una nueva etapa en sus vidas, sino que también refuerzan la idea de que la universidad no es solo un lugar para aprender contenidos, sino también para construir comunidad, ampliar el horizonte de posibilidades y reconocerse en la diversidad del otro.

Por Paulina Cabanillas F.
Fotografías: Fernanda Téllez Gross.
Unidad de Comunicaciones
Programa Académico de Bachillerato